TILL I GET OVER YOU.
Era la historia de mi vida; un hombre que se interesa en mí, y después, me va dejando, de a poco, sin explicaciones, sin que yo termine jamás de entender, qué pasó. No tuve la habilidad de preverlo, o de anticiparme a la jugada. En el ajedrez del amor soy una dama inútil, perdida en el tablero, para peor, técnicamente, virgen todavía. Y me estoy jugando en cada partida la habilidad de creer en mí, de intentar pensar que no soy una completa inválida emocional. En cada partida se juega mi dignidad y mi incapacidad de prever el siguiente movimiento, que al parecer siempre es el mismo: insistir. Y entonces gana siempre el otro, cualquiera que me maravilla con un par de palabritas dulces. ”Un clavo oxida a otro clavo” se refiere a que “un clavo saca a otro clavo” > NO funciona. Cuando te querés olvidar de alguien, no sirve estar con otra persona. Pero, en fin, oxidarlo era lo más coherente que se me ocurría hacer dentro de la muy encomillada coherencia que me caracterizaba en esos momentos de mi vida.
